París

PARÍS

París desde Montmartre

París fue mi casa durante tres años. Tuve el placer de trabajar en el corazón de la ciudad y de codearme con parisinos. En mis días libres aprovechaba para perderme entre sus calles y descubrir rincones nuevos. Esta ciudad nunca dejará de sorprenderme. He vuelto tres veces más desde que volví a España y seguiré volviendo, porque París me enamoró y nunca me cansa.

En esta entrada quiero compartir tanto las fotos de mi último viaje a París, como secretos de la ciudad. Los largos paseos pérdida por la calles de París y sin el estrés del turista que tiene que ir a ver monumentos y museos en poco tiempo, permiten disfrutar de la ciudad de otra manera. Os cuento el recorrido que hicimos en los dos días que estuvimos allí (el tercero estuvimos en Euro Disney), en los que hicimos las típicas visitas obligadas, pero también fuimos a esos sitios que tanto me gustaron en su día.

Día 1:

Montmartre. Paramos en la parada de metro ABESSES (línea 12). Allí está el jardín del “te quiero”porque hay un muro en el que pone “te quiero”en más de 300  idiomas. en esa misma plaza, en frente De la Iglesia, hay una panadería/cafetería dónde tambien sirven brunch, que me chifla. Se llama ” Coquelicot ” (amapola) y tiene unos pasteles, un pan, unos desayunos… que quitan el hipo.

El muro de los “te quiero”

De esa plaza fuimos hasta el funicular de Montmartre, por primera vez subimos hasta Sacré Coeur de esta manera porque íbamos cada uno empujando un carro y no nos veíamos subiendo las escaleras con las peques, pero mi recomendación es ir andando, ahí hay unas cuántas fotos 😉 para los que queráis coger el funicular, vale lo mismo que un ticket de metro.

Una vez arriba del todo, contemplamos París. El día era ventoso y frío, pero se podían distinguir los tejados de las casas y se veía perfectamente la Tour de Montparnasse. Estas vistas me encantan, aunque también me gusta mucho subir al Arco del Triunfo, porque se ven perfectamente las grandes arterias de la ciudad y la Tour Eiffel. Después, nos adentramos en las calles de Montmartre, había pocos artistas en la plaza de Tertre, pero si vais en fin de semana o en otra época del año no podréis casi caminar de la cantidad de gente que va a las terrazas y se pasea por la plaza. En la zona alta de Montmartre podréis ver las viñas y el museo de Montmartre que es precioso.

Al fondo, el Sacré Coeur desde la noria de la plaza de la Concordia

Seguimos caminando, cuesta abajo, perdiéndonos por las calles de este barrio, lleno de curiosidades (pinturas en el suelo y paredes, fuentes Wallace…) . Nosotros fuimos dirección le Moulin Rouge, no sin antes pasar por “Le Chat Noir”, antiguo cabaret del siglo XIX que fue clausurado. Seguro que si habéis ido a París os sonará un cartel que venden con un gato negro dibujado en un fondo naranja.

Le Chat Noir, Montmartre
Le Moulin Rouge, Montmartre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las fotos en el Moulin Rouge son más bonitas de noche, El Barrio en  general tiene un algo especial, pero teníamos previsto ver la Tour Eiffel de cerca por la noche, así que esta vez no pudo ser.

Nos despedimos de este barrio tan bucólico y nos fuimos a otro muy glamuroso. Salimos del metro a la plaza de la Madeleine, dónde está la empresa en la que trabajé, Fauchon. Podéis entrar a ver la tienda, especializada en productos alimenticios de alta gama: bombones, especias, cafés, frutas… merece la pena ver la tienda por dentro y no seréis los únicos turistas que entren.

Comimos por la zona ( os recomiendo ir a las brasseries, son más baratas  y la carne y la cerveza son muy buenas) y de ahí fuimos a pasear por “les jardins des Tuileries”. Dimos de comer a los patos y aves varias y nos montamos en el carrusel.

Les jardins du Louvre

De ahí marchamos a ver los escaparates de Galleries Printemps, pasando antes por la rue du Faubourg Saint Honoré, que es la calle con las tiendas más caras de todo París. El lujo está presente en cada esquina de esta calle y lo podréis ver en los escaparates. En esa calle está el hotel Costes y más adelante, frente a las Tuileries hay más hoteles de lujo y una famosa pastelería, Angelina, que existe desde hace más de un siglo y en el que os recomiendo que toméis un chocolate caliente y un pastelito.

 

Volvamos a los escaparates de Printemps, tan famosos en estas fechas navideñas. Quisimos subir a tomarnos algo a la cafetería del último piso que tiene unas vistas preciosas pero estaban en obras.

Aprovechando que las peques dormían nos tomamos un chocolate en los alrededores de la estación de Saint Lazare y de ahí marchamos a ver la Tour Eiffel de cerca. Nos fuimos andando, yo soy de las que pienso que mejor moverse andando para ver la ciudad y además con dos carros era complicado coger el metro, no está adaptado, así que si podíamos evitarlo, mejor.

Vistas desde el Trocadero

La Tour Eiffel seguía igual de elegante que la última vez que la ví, siempre me ha impresionado verla de cerca y mi vista favorita es desde el Trocadero. Esperamos a que fuese la hora en punto para que se vistiese de gala y fue el momento perfecto para disparar.

Volvimos al hotel agotados, sobretodo los mayores… os confieso que me sorprendió que las chicas aguantasen el ritmo, aunque la ventaja es que iban las dos en carro, con su saco caliente y su plástico protector. Era más incomodo para nosotros pero mucho más práctico.

 

Dia 2:

Cogimos el metro directos a los jardines de Luxemburgo. Fue gracioso porque en uno de los transbordos fuimos  aparar a la estación de Duroc, a la que le habían cambiado un cartel por “du rock” en homenaje a Johnny  Halliday, fallecido pocos días antes.

París subterráneo. Parada de Duroc

Los jardines de Luxemburgo son una muy buena opción para ir con niños. Haya un zoo, jardines con flores y árboles, museos varios… reconozco que el gran momento de este jardín es en primavera, pero tal y como lo vimos me resulta bonito y me provoca una cierta melancolía , porque me recuerda a mi infancia en Francia y esos paseos por el parque en pleno invierno, con los árboles pelados y charcos por todas partes.

Nosotros entramos en la Gran Galería de la Evolución. Se trata de una exposición permanente queda me parece muy didáctica para niños y adultos, con animales disecados de los 5 continentes. Hay especies extinguidas y otras que os resultaran muy familiares.

De ahí nos fuimos a pasear por las orillas del Sena, pero hay muchas cosas que hacer en El Barrio Latino. Está la Mezquita de París justo al lado del la Gran Galeria de la Evolución. Podéis tomaros un thé de menta y degustar un couscous auténtico en su patio. Está muy concurrido pero con suerte se puede disfrutar de un ratito en un ambiente precioso. También recomiendo ir al Pantheon, a ver el pendulo de Foucault y pasearse por la place Saint Michelle. Reconozco que no soy muy fan de los restaurantes de la zona, muy turísticos y prefiero perderme por las calles del barrio para buscar un restaurante típico parisino.

A las orillas del Sena. Detrás Notre Dame de Paris.

Pasemos un buen rato por las orillas del Sena, hasta que llegamos a Notre Dame. Ante se pasamos por la famosa librería Shakespeare & Company. Librería y biblioteca especializada en literatura anglosajona que existe desde 1919 y que se hizo famosa por vender libros censurados. La frecuentaban Hemingwey, Fitzgerald o Joyce y hoy e día se ha convertido en una atracción turística más.

Shakespeare & Company

Pasamos a la Isla de Saint Louise y de ahí a la plaza del ayuntamiento.

Hôtel de Ville

De ahí fuimos a otro barrio que me encanta, Le Marais, pasando por  delante del museo Pompidou y adentrándonos en las pequeñas calles de este maravilloso barrio judio donde se concentran el mayor nuemor de conviven judios y homosexuales.

L´amour court les rues

Comimos en una brasserie y nos paseamos por las calles. Me encantan las tiendas, el ambiente, todo…

En este barrio hay dos sitios que me gusta recomendar

-“le Loir dans  la théière” , cafetería/restaurante en la que hay una selección de tartas caseras buenísimas de merengue, chocolate, frutas…  para acompañar el thé o el café. El ambiente es parisino y tiene un rollo muy vintage. Poniendo en Google el nombre o se saldrán la ubicación y fotos de esos pasteles y del lugar.

-A parte de la maravillosa place de Vosges, la más antigua de París, el Marais tiene 20 jardines y squares preciosos escondidos entre sus calles. Os recomiendo que os perdáis por El Barrio y descubráis algunos, son lugares con mucho encanto (ver https://www.timeout.fr/paris/parc-jardin/marais).

Me hubiese quedado toda a tarde en el Marais pero quería seguir viendo si las cosas estaban en su sitio, fuimos a ver la pirámide del Louvre, los jardines del Louvre y nos asomamos al Palais Royal.

Palais Royal

Al llegar a la place de la Concorde dimos la vuelta, pero esta vez por los porches paralelos a los jardines del Louvre y nos metimos hacia la place Vendôme, dirección la Ópera. Acabamos dentro de las Galerías Lafayette, para ver la decoración navideña que habían hecho en la inmensa bóveda del hall.

Y hasta aquí el viaje aventura con las peques a París. Volvimos agotados físicamente pero repetiría una y mil veces.

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